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El teatro cortesano

La práctica escénica cortesana es la que produce los espectáculos que se disfrutan en la corte. Las representaciones, concebidas para un público selecto, son fastuosas y grandilocuentes, y mezclan música, danza y teatro. En la Corona de Aragón este género se introduce primero en València, procedente del Reino de Nápoles, foco de modernidad de la época. De allí llega una escenografía humanística que se basa en el estudio de los tratados romanos y las obras clásicas.

Durante el Renacimiento era usual mezclar varias lenguas en una misma pieza dramática, sobre todo en las destinadas a un público culto y aristócrata. Muchos autores castellanos escriben obras con partes en catalán, caso de la comedia Serafina, de Torres Naharro, el ejemplo más antiguo en que se utiliza esta lengua en una obra dramática de autor. Sin dejar el ámbito cortesano, en 1525 se representa, en el Palau de l'Arquebisbe de València, la farsa bilingüe La Vesita, de Joan Ferrandis de Heredia, ya entonces considerada la mejor farsa escrita en España en esos años.