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La escuela bolera

España y Cataluña son los únicos territorios europeos donde se conserva una danza autóctona reconocida internacionalmente: la escuela bolera. Este hecho diferencial se debe a la pervivencia de la escuela española de danza, que se desarrolla en paralelo al ballet. Los representantes catalanes son exponentes internacionales de referencia de este baile. Este estilo alcanza su máximo esplendor durante el siglo XIX y vive una segunda edad de oro a mediados del XX.

La escuela bolera o baile de palillos (castañuelas) comienza a desarrollarse en Andalucía en el siglo XVIII. Nace en el momento en que danzas populares como el bolero, la seguidilla y el fandango pasan a representarse de manera profesional en los salones de la nobleza y en las academias, como parte de entremeses teatrales o de piezas de ópera.

La escuela bolera coincide en el tiempo con la eclosión de la técnica de ballet —durante el siglo XVIII y el Romanticismo—, lo que influye en su metodología de trabajo. Así, su enseñanza incluye ejercicios de barra y de centro y se fijan estructuras cerradas de bailes genéricos como los panaderos, los olés, los boleros, las seguidilles, los fandangos, la malagueña, el vito o la cachucha.

Los panaderos, considerados una danza de escuela bolera, tienen su origen en los bailes de jaleos y se interpretan con zapatos de tacón y castañuelas.
El origen del olé, fechado hacia la década de 1830, se encuentra en tierras de Cádiz. Surge a partir de la zarabanda y está relacionado con las danzas gitanas. Junto con el jaleo, se puede considerar el precedente de la soleá. La escuela bolera lo utiliza en coreografías como Olé de la Curra u Olé de la Esmeralda. Un elemento característico es que el baile termina con una parada sobre la rodilla izquierda y con el tronco inclinado hacia atrás.
La creación de estos bailes se atribuye a Sebastián Cerezo (La Mancha) y Antón Boliche (Sevilla). Estos dos autores realizan alteraciones de tempo y de estilo en la seguidilla, cambios que dan lugar al bolero, una danza de tiempo más lento. Originariamente se baila en la corte, pero después se convierte en un baile popular. Su éxito hace que se introduzca en las academias y el teatro, y en el siglo XIX se convierte en una referencia coreográfica internacional y es utilizado por maestros franceses e italianos.
La seguidilla, uno de los bailes clásicos de la escuela bolera, es una danza popular aparecida hacia el siglo XVIII en la zona de La Mancha. Poco a poco se extiende por toda la península, donde va adoptando el estilo y la idiosincrasia de cada región. Se trata de un baile alegre y rápido que consta de tres estrofas y estribillos.
El fandango, aparecido hacia el siglo XVIII, puede ser considerado como el baile nacional, y es otra de las danzas fundamentales de la escuela bolera. Se trata de un baile animado, en tres tiempos, y lo puede bailar tanto una pareja como varias. Puede ser interpretado con o sin castañuelas.
La malagueña es un tipo de fandango: tiene la misma estructura, pero utiliza pasos de bolero.
El vito nace en el siglo XIX como un canto bailable y es una danza propia de la escuela bolera. Incluye pasos del arte del toreo, tiene un carácter vivo y animado, y generalmente es interpretado por mujeres. El vestuario típico incluye chaqueta corta y sombrero de ala.
La bailarina austriaca Fanny Essler popularizó el baile de la cachucha, considerado el bolero del siglo XIX.

La escuela bolera desarrolló también unas coreografías cerradas que todavía hoy se enseñan en los conservatorios y son interpretadas por el Ballet Nacional de España y por la compañía privada de la familia Pericet. Algunas de las piezas más destacadas de este repertorio son el Olé de la Curra, El jaleo de Jerez o Los panaderos de la flamenca.

En cuanto a los elementos típicos de estos tipos de bailes, cabe destacar el braceo, que proviene de la tradición más popular, así como la colocación del torso, ligeramente inclinado hacia atrás. También es un factor distintivo la indumentaria utilizada, que se caracteriza por las peinetas, abanicos, mantillas y trajes de falda ancha y cuerpo encorsetado. La escuela bolera incluye tanto bailes de zapato como de zapatilla de media punta.